21.9.07

Fútbol, con F de Forro (parte II)

Un comentario al post anterior hace algunas observaciones largas que merecen respuestas


existen pocas expresiones tan populares como el fascismo o el nacionalsocialismo, quiero decir que habitualmente lo neonazi responde a clamores populares y justamente eso es lo más peligroso de esos terroríficos movimientos. Esto, por supuesto, no quiere decir que lo popular sea necesariamente nazi, pero bueno, esa es otra discusión.
Cierto (de otra forma caemos en el razonamiento de que los fascismos/nazismos o cualquier expresión que consideremos "políticamente incorrecta" o reprobable son un lavado de cerebro de los marcianos a un pueblo inocente, bueno y pacífico, o sea que Hitler y Mussolini tenían millones de clones de sí mismos que pelearon guerras, llenaron manifestaciones y salieron a romper vidrieras mientras milones de alemanes/italianos pacifistas estaban encerrados en prisiones subterráneas), pero justamente por eso es que la prensa popular tiene una responsabilidad ética de hacer lo suyo sin recurrir a este tipo de "humoradas". No digo "censura", digo "responsabilidad" en el sentido de "si lo hacen se exponen a que tipos como yo hagan comentarios como este".

Entrando puntualmente al comentario sobre Olé, demás está decir que el comentario de el lamentable cronista es por demás repudiable, pero más allá de eso y aclarando que nunca en mi vida compré el diario Olé, tengo que decir que me resulta desafortunado el comentario de suponer que todos los consumidores de ese producto adhieren al espíritu cargado de misoginia que se presenta en la nota.
Doy por sentado que la lectura regular de una publicación implica normalmente que uno adhiere a lo que esa publicación dice (salvo que uno la compre para completar la colección, para estudiarla académicamente, o compre Playboy para leer las entrevistas), y en el caso de Olé no se trata de una nota aislada en un mar de felicidad: es una más de una sarta de notas, comentarios, tapas, posters con "las hinchas de X cuadro" (para cuándo, grita la platea femenina/gay, "los chongos bosteros") y una "filosofía del deporte" que engloba todas estas cosas. Olé ha tenido denuncias en el INADI por tapas en las que llamaban "monos" al seleccionado de Brasil, sin ir más lejos, y han puesto en tapa en letras enormes comentarios como "Ahora voy a matar al hermano de ellos" con el caso del barra de Ríver asesinado hace un tiempo. Si alguien ve una tapa con "humoradas" tan revulsivas como esa y, en vez de repudiarlas, pone su billete para comprar el número, no me queda otra que pensar que adhieren a eso. Insisto, no a un comentario aislado sino a la identidad editorial de Olé, que insistentemente y en todos los niveles posibles (empezando, diría Chilisoup, por cuántos y cuáles espacios se asignan al deporte femenino, a los deportes que no sean fútbol, a las mujeres que tienen algo que mostrar que no sea un par de pechugas apenas cubiertas por los colores de un cuadro de fútbol).

Me parece que tu, por momentos exagerada, reacción cae en un error parecido en algún punto, aunque mucho más leve, al del cronista. Quiero decir, encasillar a un deportista por su género me parece tan arbitrario como encasillar a un periodista por donde escribe. Grandes autores quisieran esconder lugares donde han tenido que escribir para llenar la olla a fin de mes.

Soy más que proclive a las reacciones exageradas, pero en este caso hay dos cosas que puedo observar:

- No ENCASILLO al periodista pensando en DONDE escribe, lo CRITICO por LO QUE escribe. Me parece que Olé es una bosta, no trabajaría allí y mucho menos lo compraría y tengo una opinión bastante baja de sus lectores (o, para ser precisos, del hecho de que X persona lo compre y lo lea, no como una condena general de esa persona sino como desacuerdo con ese "hábito" en particular), pero más allá de eso el infeliz que hizo esta nota la pensó, la escribió, la firmó y la publicó. Su editor la leyó, la aprobó y la puso en la diagramación. Y así sigue la cadena hasta el tipo que puso su moneda, compró el diario y se rió del "chiste".

- El cronista lo hace para parar la olla... yo trabajo en un diario, tengo familia y tengo necesidades: hay cosas que no escribiría, y a las que mucho menos les pondría mi firma. Cada acción tiene una implicación ética que no se limpia por la necesidad: si yo mato a un tipo porque tienen amenazada de muerte a mi hija (cosa que haría sin pensarlo media vez), eso no quita que lo que yo haya hecho sea moralmente condenable, y yo puedo explicar pero no defender mi acto por esa circunstancia extrema. Yo debería ir a la cárcel por haber matado: quizás se considere como atenuante la circunstancia, pero hice lo que hice. En este caso, el tipo escribió lo que escribió y tiene que hacerse cargo de eso. Las cuentas no me las rinde a mí ni a nadie, sino a su conciencia, a su almohada y en todo caso a su reputación profesional, pero si justificamos "porque hay que parar la olla" cualquier motivación justifica cualquier acto y todo da lo mismo mientras se pueda esgrimir una razón por el acto. No estoy de acuerdo.

20.9.07

Humille, maestro

En esta semana el New York Times decidió que era hora de dejar de remar contra la corriente en las Cataratas del Iguazú y dio de baja Times Select, ese engendro en el que sus mejores firmas sólo eran accesibles para suscriptores pagos. En Wimbledon me entero de que una es esas firmas, parte de una larga y gloriosa lista de bloggers invitados que participaban en promedio un mes, era Douglas Coupland. Y hacia allí me dirigí, raudo cual flecha.

Douglas Coupland se hizo obscenamente famoso con Generatio X, y se ganó la reputación de chico pop que escribe gansadas y acuña frases de moda.

Y sin embargo es un escritor de aquellos: amante del pop y enfermo del zeitgeist (en una de sus novelas aprendí justamente la palabra), pero con un ojo de microscopio nuclear, una obsesión por el dato que explota a las diez mil maravillas, un estilo que siempre rinde para una vuelta de tuerca más y ese toque que no tienen muchos (Nick Hornby es otro, aunque al lado de Coupland Hornby tiene el estilo de un filósofo alemán existencialista). Y los libros de Coupland siempre corroen la superficie de la que están enamorados, siempre dan ese salto. El tipo es un dotado. Generation X es un buen punto de partida, a mí me gustó más Microserfs (la vida de programadores quemados ex Microsoft en plena burbuja punto com), a veces es desparejo pero en algún momento siempre logra cuajar (y saca adelante cosas como páginas y páginas con dibujitos, números aleatorios, palabras sueltas, experimetnso tipográficos, notas al pie con definiciones y todas esas cosas que supuestamente son gimmicks pero que en las manos justas son geniales).

Y lo único que le faltaba era un manifiesto: lo hizo en este post de su blog, con más gracia, profundidad, fundamento y panache que las 25 millones de explicaciones de otros autores acerca de por qué escribir sobre la modernidad. Hay que sacarse el sombrero. Humille, maestro.

17.9.07

Fútbol, con F de Forro

Que haya imbéciles capaces de abonar a la subsistencia del "diario deportivo Olé", un pasquín neonazi disfrazado de publicación "popular", es uno de los motivos que me hace descreer de la raza humana.

Chilisoup objeta en un post contundente el rol que se le da a la mujer en el deporte, sobre todo al ver cómo la selección nacional de fútbol femenino es ninguneada, juega mal y practica un deporte que no tiene difusión alguna (a pesar de que se trata de fútbol... aparentemente las mujeres pueden jugar al tenis o al hockey, hacer alguna disciplina de atletismo, pero que no se metan con las cosas "en serio"). Se ofende, y con razón, de uno de los últimos vómitos mentales de los ¿humanoides? que trabajan en ese engendro editorial pergeñado en el baño de servicio del Grupo Clarín:

Esto es lo que escribió Antonio Serpa (aserpa@ole.com.ar) y publicó el diario Olé (en tono de chiste, tal vez) sobre el partido que perdió Argentina:

El mundo está lleno de deportistas que nos enorgullecen. El seleccionado de fútbol femenino es un ejemplo. Ejemplo de lo contrario. En su debut en el Mundial, perdieron 11-0 con Alemania. Ojo, las mató el 9-0 porque estaban ahí del descuento y ¡quién las paraba! Pero tranquilas, chicas: nadie esperaba más. El fútbol es para hombres, ¿o ustedes nos vieron tejiendo? Así que al regreso, sin dramas vuelven a lo de todos los días y me lavan bien los platitos, eh.

No es gracioso, para nada. Es patético.

Ahí tienen el mail de don Serpa, para hacerle saber lo que opinan de su "chiste". Mientras tanto, en los comentarios del post de Chili, ensayé cómo sería una versión en espejo de este exabrupto pitecantrópico:

OTRO FRACASO DEL HOCKEY MASCULINO
El seleccionado de hockey masculino volvió a ofrecer otro lamentable espectáculo, perdiendo su primer partido del Heptangular Panasiático por 48 a 0 contra Malasia, decimoquinto equipo del ránking mundial.
El seleccionado de hockey femenino es un ejemplo: juega, gana, gusta y se ganó el respeto de un país indiferente al deporte. A esa potencia a nivel mundial, se opone este rejuntado de muertos de hambre que desprestigia los colores de la camiseta. ¿A VER CUÁNDO VAN A ENTENDER QUE ESTO ES H-O-C-K-E-Y, Y NO UN CAMPEONATO DE MASTURBACION COLECTIVA? Vuelvan a sus casas a tocarse mirando los posters de Playboy y a arreglar los enchufes, que es para lo único que sirven, y déjenle el hockey a las mujeres, que para algo están donde están. Y no se olviden de cambiar la lamparita del baño.
Las probabilidades de que esto sea publicado en Olé (o en cualquier publicación deportiva que no sea la sección de deportes del Buenos Aires Herald, capitaneada por Graciela Ortiz) son de 0 en 10 millones. Mientras las cosas sigan en ese tono, cada lector (y ni hablar de cada miembro del equipo editorial) del coso ese no merece siquiera un escupitajo facial (Zorzenón dixit): al periodista, todo. Al imbécil con teclado y los descerebrados que lo apañan, ni justicia.

13.9.07

El auto fantástico...


El pituto con cuatro ruedas de la foto que se ve arriba sale 1,4 millones de dólares, o sea 1 millón de euros, o sea un tren con muchos vagones cargados de llaves de otros vagones en los que hay mucha plata. Es el último engendro de Lamborghini, se van a fabricar nada más que 100 y dicen que si enganchás bien la onda verde te lleva de punta a punta de la avenida Rivadavia en menos de lo que tardás en subirte la bragueta.

Pero el punto no es ese. A este monstruo psicoeconómicomecánico no tuvieron mejor idea que llamarlo...

Lamborghini Reventón

Supongo que las patentes para "Lamborghini con este te hacés torta", "Lamborghini te vamos a estallar el culo" y "Lamborghini kaboom" ya estaban tomadas...

12.9.07

Estoy leyendo...

Tarde pero seguro, terminé de leer Jonathan Strange & Mr. Norrell, de Susanna Clarke. Son 750 páginas grandes e incómodas a propósito (ya hablé antes del formato del libro: es imposible de transportar, y en formato paperback/pocket el libro estaría cerca de las 1.000 páginas).

La novela es MARAVILLOSA. Es un placer leerla, está bien contada, bien investigada, bien armada, los personajes son buenísimos, las historias cierran, las ideas se le caen de las manos, tiene buen humor cuando lo necesita, da miedo en las partes indicadas, tiene vueltas de tuerca cada 10 páginas y, sobre todo, un mundo narrativo denso y consistente. En el mejor estilo de las novelas de fantasía, inventa sus propios sistemas (el hecho de que la novela se los tome con soda y les ponga buen humor los hace bastante menos molestos que otros ejemplos en los que el autor les hace notar a los pobres lectores todo el trabajo que se tomó para darle un back story a su mundo narrativo); en un guiño hacia la biografía y la novela histórica que quieren tanto los ingleses, tiene millones de anclajes con la "historia verídica" de Europa que le dan una profundidad extraña y por momentos bastante perturbadora (uno empieza a dudar de si la posta la cuenta el manual de historia o el libro de esta mujer).

Más o menos en paralelo leí en "versión final" Ravonne, de Julian Urman, editada por Hojas de Tamarisco. Nada que ver con Susanna Clarke, pero insisto en lo que dije antes: la libertad de Urman a la hora de escribir, la manera de contar y las historias que cuenta no las tiene nadie. Ravonne es un animador infantil en decadencia luego de descubrirse que disfrutaba violando a sus jóvenes televidentes: varios años después, dueño de una rotisería, su ex-mujer estrella de telenovelas, sus empleados y un submundo de personajes paratelevisivos y subsociales arman una barahúnta de aquellas. Indefinible, incomparable (en el sentido objetivo: difícil de compara con nada de lo que se está escribiendo ahora, sobre todo porque mezcla temas trash con una narración de primera) y perfectamente ejecutado. Dirían los ingleses, a great read. Como con la mayoría de las editoriales independientes, para conseguir el libro hay que ir a las tres de la mañana a un kiosco de diarios de la zona de Bernal, o a alguna librería de Palermo que de afuera parece una galletitería que vende pañuelos, pero vale la pena tomarse el trabajo.

Ahora, estoy por la mitad de otra novela muy distinta, pero sublime en lo suyo también: American Gods. Neil Gaiman es uno de esos que se dan una vez cada tanto, capaz de romper todos los prejuicios con joyas como las Historias (con mayúsculas vendría a ser como lo opuesto a "historietas"...) Sandman y después a cagarse de risa de todo con Good Omens (con Terry Pratchett, otro autor que si hubiera nacido en la Argentina se le reirían en la cara pero que tuvo la suerte de vivir en tierras de lectores menos pacatos donde las novelas de Discworld son bien recibidas) o a romperla completamente con sus cuentos y novelas de hadas perversas y mundos paralelos alucinantes (Stardust, Neverwhere, Smoke and Mirrors).

American Gods tiene una premisa genial: qué pasó con todos los dioses y espíritus que trajeron al continente americano todos los inmigrantes, ahora que nadie se acuerda de ellos, y quién vendría a tomar ese lugar en la actualidad. En el medio, la novela recorre el submundo estadounidense no hollywooodense. O sea, una mezcla de la "gran novela americana" con el fantasy con la épica clásica, sólo que los dioses ahora son viejos pobres decadentes con muchos recuerdos de tiempos mejores. Está escrito, valga la redundancia, como los dioses.

O sea: la estoy pasando bomba.

6.9.07

Homenajes casuales

Como sabe cualquier padre, Pinky Dinky Doo (junto con Pocoyo) es lo mejor que le puede pasar televisivamente a un cerebro infantil en formación.

Pues bien, en uno de los capítulos Pinky, Tyler y el Sr. Cobaya reemplazan a Luciano el Magnífico, que perdió la voz por un resfrío, en una puesta de una ópera afanada de Il Pagliaccio. La letra del aria que cantan el Sr. Cobaya y Tyler es una obra maestra de la traducción kitsch:
Soy un payaso
pero muy triste me siento;
si supieran cuánto
me traerían regalos.
Luciano el Magnífico es un gordinflón simpático y barbudo, y no hace falta aclarar de dónde slaió el personaje.

Y resulta que justo hoy, que se murió Pavarotti, al mediodía en Discovery Kids pasaron ese capítulo de Punky. ¿Era un mal presagio? ¿Lo pusieron a propósito? ¿Hay una sutil conexión entre los designios de la Parca y la máquina de programar repeticiones de Discovery Kids?

Por las dudas, si veo un capítulo en el que al pingüino Pablo de los Backyardigans le pasa algo empiezo a despedirme de mis seres queridos...

29.8.07

Master class

Para los que quieran aprender:

- cómo dar vuelta preguntas que van a la yugular y usarlas para darse corte

- cómo darle 500 vueltas a la idea generalizada de que el producto que uno hace está envenenando al mundo

- cómo promocionarse descaradamente

- cómo manejar un negocio editorial de cientos de millones de dólares

- cómo piensa estratégicamente el negocio alguien que maneja un negocio editorial de cientos de millones de dólares

- cómo vender ese negocio de 500 maneras distintas

- cómo se puede llegar de tener un master en religiones comparadas a ser el editor de Playboy

- cómo se puede hacer todas esas cosas y además tener tiempo para responder TODAS las preguntas que enviaron los lectores del New York Times en lugar de las 5 o 6 que hubieran bastado para satisfacer a la gente

y para los que tengan curiosidad y un rato que dedicarle, este Q&A de Freakonomics es casi una obligación.

Cooltura para chicos

Los dibujitos animados no son lo que eran (para empezar, es demodé llamarlos dibujitos animados), y para eso basta comparar melodramas bodriáticos como Bernardo y Bianca o la siniestra Bambi con Toy Story o Los Increíbles (sin salir del universo Disney). Lo que hace la gente de Dreamworks, ya es de otro mundo. Los chicos hoy ven más Discovery Kids en un día que la televisión que antes veíamos en una semana.

Pero los efectos que tiene esa nueva movida en los cerebros esponjosos de los gurrumines son casi una cuestión de evolución darwiniana...

Maite se obsesionó con el DVD de Shrek (le da lo mismo la 1 que la 2, aunque generalmente ve la 1), por lo que la ve al menos una vez al día. La ve tan seguido que ya empieza a repetir, no diálogos, pero sí algunas de las frases, tiene escenas preferidas, se sabe los nombres de los personajes, etc.

Una de las cosas más jugadas de Shrek es la música: en contra de todos los manuales, está llena de bandas "alternativas" que suenan más a trasnoche loca de FM rockera que a Fantasia. Canciones que en otra historia no funcionarían ni a patadas, pero que la actitud de la película hace funcionar de mil maravillas. Pero la pregunta, claro, es qué catzo van a opinar los niños de todo esto.

Que es a lo que iba: con dos años y un par de meses, Maite ya se declara fanática de Nick Cave y corea entusiasmada (si es que eso es posible con Nick Cave) "Hallelujah", y después a los gritos el estribillo de "I'm a Believer", y así con la mayoría de las canciones de la banda de sonido. Hace unos años (joder, hace unos meses) al que supusiera que esto era posible lo metían poco menos que preso. Y cuando apagamos la tele, canta con las mismas ganas Nick Cave, Pipo Pescador, Promúsica y María Elena Walsh como si eso fuera (que lo es) la cosa más natural del mundo.

O sea: qué suerte tienen los chicos ahora (si obviamos la existencia del socotroco insufrible de Barney).

27.8.07

Caput fugit irreparabile

Jonathan Strange & Mr. Norrell me está devolviendo el viejo hábito de leer libros de fantasía. De Amazon me acaban de llegar mis próximas lecturas: una edición megamonstruo de 1.000 páginas papel higiénico en rústica con la trilogía His Dark Materials de Philip Pullman (estaba barata, quelevachache) y American Gods, del incomparable Neil Gaiman.


La semana pasada me removió bastantes ideas un post de Mairal en el que pide dos gotas de realidad en una línea condensada de poesía "cruda" - estas novelas van por la contraria, cientos y cientos de páginas de cuestiones mayormente irreales, pero curiosamente me generan en la cabeza un efecto similar (las buenas, no el bodrio genérico "mazmorras y dragones" tipo Conan). Una historia fantástica bien encastrada con la realidad (estilo Jonathan Strange, o Good Omens de Gaiman y Pratchett, o Stardust de Gaiman, o Harry Potter) terminan por resaltar la "realidad real" de una forma un poco más cruda que la "literatura fantástica literariamente aceptada" de Borges/Bioy/H. G. Wells, quizás menos obvia, pero (cuando cuaja) quizás más efectiva. Algo así como el Pendulo de Foucault a la enésima potencia, cuando la necesidad de que la relectura del mundo se haga desde patrones verosímiles quedó 10 kilómetros atrás y nadie se asusta si un mago (Jonathan Strange) es el auténtico responsable de que Wellington le haya ganado a Napoleon en la batalla de Waterloo, o si Cornelius Fudge, el pusilánime Ministro de Magia de Harry Potter, le canta las cuarenta al Tony Blair de turno.

Cuando era chico no podía parar de releer a Tolkien (sí, era de los que se sabían las genealogías de la Comunidad del Anillo y los 13 aventureros del Hobbit, aunque no llegué a hablar en élfico como algunos de mis amigos más fanáticos) y los libros de Terramar de Ursula Le Guin (por lo menos 15 veces, especialmente el primero y el tercero), y ahora que vuelvo al barrio (con el paladar un poco más exigente, o cansado, o informado, o gastado, según cómo se lo mire) me vuelven esas ganas de leer hasta las 5 de la mañana, esa sensación absorbente de las historias bien contadas, y también, al cerrar el libro, una sensación de extrañamiento que le da un halo de claridad a todo - un ostranenie muy efectivo.

Como bien señala Rowling, la inserción de los mundos fantásticos en el mundo real se hace Diagon Alley: si la vida es ortogonal, estas historias van a 37 grados. El efecto es más que recomendable.

14.8.07

La tía Leonor

Siguiendo con el post de ayer, paso revista a mi pariente favorita: la tía Leonor, Duquesa Consorte de Florencia y Gran Duquesa Consorte de Toscana. Los que visiten Florencia pueden ver el Palazzo Pitti, que compró ella personalmente y que tiene toda un ala dedicada a sus aposentos, en la que derrocha buen gusto por el arte y un pequeño toque kitsch: en la corte española estaban de última moda los enanos (ver Las Meninas de Velázquez, sin ir más lejos), así que hay habitaciones y baños hechos a medida para los enanos de Leonor. ¡Estilo y actitud! ¡Vamos, tía!

Leonor de Toledo

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Leonor de Toledo retratada por Bronzino.
Leonor de Toledo retratada por Bronzino.

Leonor Álvarez de Toledo y Pimentel-Osorio, nombre completo de Leonor de Toledo (Alba de Tormes (Salamanca); 1519 - Pisa; 17 de diciembre de 1562), aristócrata española, duquesa de Florencia desde 1537 y Gran duquesa de Toscana desde 1539.

Biografía [editar]

Hija de Pedro Álvarez de Toledo y Zúñiga, virrey de Nápoles y de Juana Osorio y Pimentel, marquesa de Villafranca. Riquísima heredera y mujer del Gran duque Cosme de Toscana.

Cosme buscaba una esposa que pudiera ayudarle a reforzar su posición política y el Emperador Carlos V necesitaba una alianza con los Médici para poder tener tropas españolas dentro de los territorios toscanos. La candidata perfecta fue la hija del virrey de Nápoles. Leonor era riquísima y su padre uno de los hombre más poderosos e influyentes de la península itálica.

La pareja residió en un principio en el actual Palacio Medici-Riccardi, trasladándose poco después al Palazzo Vecchio, mejorado y engrandecido para la ocasión. Diez años después de la boda, la pareja se trasladó a su nueva residencia del Palacio Pitti.

Fue una gran mecenas, protegiendo a artistas como Bronzino y Pontormo, aumentando enormemente la colección de pintura de los Médicis. Al parecer Leonor tenía una gran influencia sobre su marido, siendo ella la única que podía templar los continuos cambios de humor y el carácter introvertido del Gran duque.

Leonor, Gran Duquesa de Toscana, retratada por Bronzino
Leonor, Gran Duquesa de Toscana, retratada por Bronzino

Murió en Pisa, a donde se había trasladado en busca del ambiente costero, tratando así de aliviar la enfermedad pulmonar que sufría, y que finalmente acabó con su vida.

Familia [editar]

Leonor se casó en Florencia, el 14 de mayo de 1539 con Cosme I de Médici, duque de Florencia; hijo de Giovanni de Médici, patricio florentino, y de María Salviatti. Ambos tuvieron 9 hijos:

13.8.07

Matías, quiero retruco

Matías "entretanto" Maciel lanza el guante acerca de cuáles son mis falsos parientes famosos preferidos. Retruco, no ya con los Toledo famosos, sino con los Pablo Toledo que podría haber sido si no me hubiera tocado en suerte ser quien soy:


- Podría haber sido Pedro Pablo Toledo, militar olvidado chileno que combatió en la Guerra del Pacífico (o sea, podría haberle afanado la salida al mar a los bolivianos)

_ Podría haber sido Pablo Toledo, músico chileno

- Podría haber sido Pablo Toledo, escritor y director de películas sin demasiado éxito

- Podría haber sido Pablo Toledo, programador de viedojuegos y obsesionado por la matemática

- Podría haber sido Pablo Toledo, compositor de música de videojuegos de Commodore 64 (¡hubiera compuesto la música de la serie Budokan! ¡chupate esa mandarina!)

- Podría haber sido Pablo Toledo, instructor de kung fu

- Pero el más cool hubiera sido Pablo Toledo, cultor chileno del flair bartending (la gran Tom Cruise en Cocktail, para los amigos) y hubiera hecho esto:

9.8.07

Pequeño Maite ilustrado

nieve.

(Del lat. nix, nivis).

1. f. Agua helada que se desprende de las nubes en cristales sumamente pequeños, los cuales, agrupándose al caer, llegan al suelo en copos blancos.




daydream
noun
a pleasant visionary usually wishful creation of the imagination
frío, a.

(Del lat. frigĭdus).

1. adj. Dicho de un cuerpo: Que tiene una temperatura muy inferior a la ordinaria del ambiente.

7. m. Sensación que se experimenta ante un descenso de temperatura.




hamaca.

1. m. Cuerda fuerte atada en alto por sus dos extremos, para que se siente alguna persona en el seno que forma en el medio, asiéndose con las manos en los dos ramales, y pueda mecerse por impulso propio o ajeno. También los hay compuestos de uno o varios asientos pendientes de una armazón de hierro o madera.



felicidad.

(Del lat. felicĭtas, -ātis).

1. f. Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien.

2. f. Satisfacción, gusto, contento. Las felicidades del mundo

3. f. Suerte feliz. Viajar con felicidad


3.8.07

Simplemente pop

El momento pop más perfecto con los siguientes ingredientes:

- canción acústica melancólica susurrada en francés con letra celebratoria ("alguien me dijo que aún me amas"

- para los memoriosos, usada como cortina en una propaganda de cubitos para sopa hace un par de años (la de la chica de limpieza que se conectaba por videocámara con un portero ruso)

- Carla Bruni, modelo francesa que decidió sacar un disco de canciones ("Quelq'un m'a dit", igual que el título de esta canción) que, aunque suenan mayormente igual a esta, es la banda de sonido ideal para una tarde de lluvia o un chill out palermitano/barcito con mesas a la calle en Olivos

- video que demuestra que a) ella está pero más que muy buena, b) que el doble de Darío Grandinetti es un tipo afortunado, y c) que pocas cosas son más redondas, cerradas y perfectamente completas que un momento pop bien logrado


Federación: calesita retrosiniestra

Las primeras fotos de Federación son más bien retro. En la plaza, que recién se hizo 14 años después de la mudanza a la Nueva Federación, pusieron hace unos años una calesita que ahora está cerrada y semidestruida. Esta calesita tiene pocos años en el pueblo pero evidentemente lleva un par de décadas de gira, porque los dibujos y los muñecos son de modelos que yo recuerdo de los primeros años 80, cuando yo era usuario calesitero.

Pero veintipico de años más tarde, estos muñecos de calesita resultan absolutamente perversos...

Para empezar, un falso Dumbo capaz de provocar pesadillas al mejor plantado...



Siguiendo por un conejo que está festejando su rol pasivo en un acto de sodomía...


Y lo mejor para el final: sólo bajo un gobierno militar se puede suponer que esto puede estar en una calesita...


Cuando yo era chico esto estaba en todas las plazas (salvo las que tenían mi calesita preferida, la versión espacial con los falsos Mazinger y las naves que subían y bajaban y los cañones láser que se disparaban con un botón rojo). En ese momento no me llamaba demasiado la atención jugar entre muñecos perversos, tanques, lanchas de prefectura y aviones con cañones incorporados. ¿Habrá quedado alguna marca de eso?

En el Parque Lezama, frente a casa, hay una calesita de modelo más clásico de la que Maite es fanática (caballos, botes, autos, lo habitual), pero la mayoría de las plazas ya no tienen calesita, y no hay modelos renovados. Pero esta foto demuestra que la magia está intacta...

2.8.07

Federación

El fin de semana pasado estuve en la ciudad de Federación, Entre Ríos. El viaje fue muy especial, sobre todo porque parte de la historia que estoy escribiendo en este momento tiene que ver con la muy particular historia del pueblo de Federación, un lugar al que se mudó por la fuerza dos veces.

La última mudanza fue forzada por la construcción de la represa de Salto Grande, y ocurrió en 1979. El embalse de la represa inundó un 30% del pueblo, exactamente en el centro (la plaza, la basílica, los edificios públicos y las casas más importantes). La decisión de construir la represa e inundar el pueblo se tomó en 1947, cuando se firmó el acuerdo con Uruguay para construir la represa, pero las cosas no empezaron a moverse hasta 1974 y todo el proceso de relocación se hizo entre 1977 y 1979.

Las marcas de esa época están en todas partes: con espíritu propiamente milico, se reubicó a la gente a la fuerza, se aniquiló por completo cualquier forma de relación o tejido social que pudiera existir, se ignoró la historia del pueblo y de su gente y se abrieron heridas que, para los protagonistas, difícilmente vayan a cerrarse. Del anterior pueblo no quedó absolutamente nada, lo fueron tirando abajo con topadoras a medida que mudaban a la gente. De noche los camiones de la mudancera dejaban canastos en la puerta de una casa de la ciudad vieja. A la mañana pasaban a buscar los canastos llenos. Al mediodía las topadoras tiraban abajo las casas.

Las casas se repartieron por sorteo, dentro de "categorías" que tenían que ver con el tamaño y la calidad de las casas de la Vieja Federación. Había casas de 2, 3 y 4 dormitorios en categoría A, B, C y D. Todas demasiado pequeñas: los muebles no les entraban en las casas nuevas, no había patio. Todas las casas eran iguales, y hasta fines de 1982 estuvieron prohibidas todas las reformas. La gente no sabía a qué casa meterse: a dos cuadras del hotel donde paramos, todavía hay un ladrillo pegado con cemento a un medidor de luz; lo puso el dueño para reconocer cuál casa era la suya.

Cuando se hizo la mudanza, la ciudad nueva no tenía calles ni alumbrado público. La escuela y el hospital no se mudaron hasta varios meses después. No se construyó un puente entre las dos ciudades sino hasta varios años después por lo que habúia que dar un rodeo de 20 kilómetros para llegar de un lado a otro. En la Nueva Federación no se construyeron espacios públicos ni centros de participación (clubes, plazas, parques, bibliotecas, cines, centros culturales: obviamente, a los militares no les importaba nada de eso).

Es conmovedor caminar por las calles de la Nueva Federación conociendo la historia y viendo los rastros a cada paso. La mayoría de las casas están reformadas (apropiadas) de alguna manera: cambios en el frente, espacios agregados, pintura de todos los colores imaginables. Los espacios de reunión se dan en los intersticios (en 1990 se habilitó la Plaza Libertad, en una casa en la avenida comercial -evidentemente se llama San Martín- se abrió un centro cultural independiente). Las calles tienen nombres claramente militares: todas las calles que dan al río tienen nombre de flores, las transversales tienen nombre de héroes militares o personajes "intachables" de la historia argentina. La única referencia a la historia del pueblo es la Avenida 25 de marzo, el día en el que se inauguró oficialmente la Nueva Federación.

Voy a ir posteando algunas fotos del viaje en los próximos días, a medida que vaya digiriendo todo lo que aprendí de manos de mis guías de lujo (Elbita y Mario, gracias al contacto que me hizo Carolina S, y Gisela Santiago, del Museo de los Asentamientos, presentada por Elbita). El viaje me cambió la cabeza, antes que nada: no es lo mismo ver fotos y leer testimonios que caminar por las calles, hablar con la gente, ver las marcas de la historia. No es lo mismo volver a la pantalla de la computadora después de eso - la página en blanco está manchada, tiene la forma de esa otra historia, da pelea.