Me siento frente a la máquina y sufro durante horas como un pelotudo porque no se me ocurre nada. Cada once o doce veces que hago eso, logro uno o dos párrafos. De cincuenta párrafos que consigo, sirven tres o cuatro. Y así voy tirando.
La cita es de una minientrevista a Carlos Busqued en Perfil de hoy. Carlos Busqued, sin participar de ningún circo ni circuito ni círculo ni circulito, sacó una mención en el Premio Anagrama de este año y su novela fue publicada por el sello (lo que implica que sestá disponible a precios siderales o a cambio del órgano de su preferencia en el centro de ablación más cercano). El párrafo anterior explica todo: cómo escribe, por qué le sale bien, por qué no está metido en ninguna trenza.
En cuanto recupere la constancia y la disciplina, me hago un cartel con esa frase y la pongo adelante de un escritorio monacal en un cuarto vacío de paredes blancas, con un escritorio de caballetes, la Parker 51 y un cuaderno. Y nada más. Mientras tanto, a apechugar con las distracciones (de afuera y, sobre todo, de adentro), las interrupciones, los desvíos, las excusas. Pero teneme paciencia, Carlos, que estoy en camino. Y mientras tanto, yo también, voy tirando.
PD: otra frase de la nota. ¿Cuándo escribe? "Cuando puedo, cuando me dejo, después de horas inútiles de espera frente al monitor".

1 comentarios:
El blog de carlos busqued:
http://borderlinecarlito.blogspot.com
Publicar un comentario en la entrada