26.6.08

Mi nueva obsesión del mes

Vale, que en estos años juntos aprendió entre otras cosas a sacarme la ficha en cinco minutos, le puso el cascabel al gato apenas empecé con el tema: "cada tanto vos te obsesionás con un asunto, te dura unos meses y después chau".

Y es cierto, tengo un patrón de engancharme con un tema-buscar info-pertrecharme-salir del asunto, o en todo caso de ver cómo viven los que están obsesionados de verdad-hacer como si lo estuviera-pasar a otra cosa. La cuestión es que ahora, por fin, me agarró con algo medianamente práctico: me pasé a las lapiceras. Empecé a escribir a mano en cuaderno, y abandoné las biromes y sus sucedáneos en favor de las viejas "plumas fuente". Hay miles de argumentos snob, pero la verdad del asunto es que escribir con birome es más trabajoso (hay que hacer más fuerza con la mano, o sea que lamano se cansa rápido), el trazo es más feo e irregular y no da ningún placer, mientras que una pluma en el papel hace un ruidito simpático y se desliza con mucha más gracia.

Tengo una letra ilegible, por lo que escribir a mano es prácticamente un método de encriptación. Pero más allá de esa ventaja criptográfica, escribir a mano me obliga a tipear los textos, o sea que me obliga a reescribirlos y leerlos con distancia. Y además, entre un cuaderno escolar y una lapicera o una notebook nueva y más chiquita que pueda llevar en el bolsillo de la campera no hay que hacer demasiado análisis de costos o de practicidad.

Cuestión que, al momento, tengo dos lapiceras muy baratas (para lo que cuestan las lapiceras - comparadas con una Bic son astronómicamente caras, pero son cosas hechas para durar muchos años y las recargas de tinta son baratas) con las que estoy más que contento:

- la primera compra, por impulso y asesorado por un librero, fue una Inoxcrom Pure. Es de metal, lo que la hace más bien pesada (escribir con el capuchón montado en el cuerpo es casi imposible), y tiene un trazo más bien grueso, o sea que los que tienen letra chica perdieron - igual, eso depende del calibre de la pluma y no de la lapicera. La tengo con tinta negra de cartucho, aunque estoy buscando adaptadores. Es la que estoy usando para escribir "literariamente", y mayormente se queda en el escritorio.
La lapicera se ve así, solo que de acero en vez de ese dorado berretón del modelo de la foto:


-Mi segunda compra es una Lamy Safari, igualita a la de la foto que está debajo. Le puse un convertidor de cartucho a émbolo, por lo que carga tinta verde de un tintero Lamy que también es de lo más monono (foto debajo del modelo azul, el papelito que se ve es un toque Bauhaus: se usa para limpiar la pluma después de sumergirla en la tinta, y evita usar servilletas o papel secante). Tanto la lapicera como el tintero son obra de un diseñador alemán de la Bauhaus, y es de los modelos más modernos, prácticos y funcionales de lapiceras que existen (o sea, una lapicera Bauhaus).
Está hecha para uso y abuso, el cuerpo es de un plástico antibalas y pesa poquísimo, la pluma es bastante dura también, no es para escribir 500 páginas de un tirón ni para hacerse el canchero delante de coleccionistas de plumas Mont Blanc pero es hiper práctica y funciona siempre. Altamente recomendable, y sobre todo con la opción adaptador/tintero: una botellita de tinta sale lo mismo que 15 cartuchos y tiene la misma cantidad de tinta que 50 o más, o sea que ni punto de comparación.
Es la lapicera que viaja en la mochila o en el bolsillo, la de tomar notas y subrayar libros. Además, la elección de la tinta verde es "estratégica": en el cuaderno de notas, es la lapicera que uso para escribir en inglés borradores de notas para el diario (era eso o llenarme de cuadernos diferentes).



Por el momento, van un par de meses de lapicerismo y sigo contento. Tiren las biromes, gente, que la papa está en la pluma.

4 comentarios:

Chili soup dijo...

Totalmente de acuerdo, Pablo. Desde hace más o menos un año uso una Lamy (creo que es la Safari) y me encanta.

Carlitos dijo...

+1 a la Lamy.

Desde hace unos 20 años como mínimo que es la lapicera de mi padre, en sobrio color negro claro está. Y también el portaminas, en gris.

En nuestra familia fue como un objeto de iniciación, "la Lamy", ya que cuando mi hermano creo que cumplió 18 años mi viejo le regaló una, y luego también ligué yo. En algún momento de los 90s se volvieron baratas, y dejó de tener el mismo efecto "uau" de otras épocas, y por eso empezaron a circular en nuestra familia más Lamys: grises, blancas, y hasta una roja.

La mía es/era gris, pero dejé de usarla. Y siempre pero SIEMPRE usé tinta verde (con pluma media, vio).

AGUNATSES LA LAMY LOCO1!!!!!11ELEVENTIES!!!11

Cañete dijo...

El mejor de los consejos que se puede dar Pablo, que tanta palm o notebook, ¡a agarrar la lapicera!

Me anoto al club de la Lamy....


Saludos!

Anónimo dijo...

la lamy será muy bauhaus, pero la verdadera lapicera es la pelikan (sobre inoxcrom prefiero no expedirme, para empezar tiene un nombre desperdiciado, que bien podría usarse para marca de lavabos). hablaba de la pelikan, sobre todo con la pluma board, el modelo de nácar verde y negro, de trazo más ancho que la medium: así no se economiza papel y uno puede hacer un despilfarro de lo más paquete. además, la pluma board (B) es inconseguible en argentina, señal de que uno la adquirió en europa. por último, menciono dos buenas lapiceras, las cross, que comenzaron a popularizarse en el país a fines de los 70, y las sheaffer (las de punto blanco) hechas en usa las dos, tienen un sistema que asegura que la tinta corra bien (la pluma sheaffer clásica empasta un poco, cierto); y la tinta sheaffer es magnífica, bueno, me dieron ganas de salir a comprar una pluma.
teo baldi