12.9.07

Estoy leyendo...

Tarde pero seguro, terminé de leer Jonathan Strange & Mr. Norrell, de Susanna Clarke. Son 750 páginas grandes e incómodas a propósito (ya hablé antes del formato del libro: es imposible de transportar, y en formato paperback/pocket el libro estaría cerca de las 1.000 páginas).

La novela es MARAVILLOSA. Es un placer leerla, está bien contada, bien investigada, bien armada, los personajes son buenísimos, las historias cierran, las ideas se le caen de las manos, tiene buen humor cuando lo necesita, da miedo en las partes indicadas, tiene vueltas de tuerca cada 10 páginas y, sobre todo, un mundo narrativo denso y consistente. En el mejor estilo de las novelas de fantasía, inventa sus propios sistemas (el hecho de que la novela se los tome con soda y les ponga buen humor los hace bastante menos molestos que otros ejemplos en los que el autor les hace notar a los pobres lectores todo el trabajo que se tomó para darle un back story a su mundo narrativo); en un guiño hacia la biografía y la novela histórica que quieren tanto los ingleses, tiene millones de anclajes con la "historia verídica" de Europa que le dan una profundidad extraña y por momentos bastante perturbadora (uno empieza a dudar de si la posta la cuenta el manual de historia o el libro de esta mujer).

Más o menos en paralelo leí en "versión final" Ravonne, de Julian Urman, editada por Hojas de Tamarisco. Nada que ver con Susanna Clarke, pero insisto en lo que dije antes: la libertad de Urman a la hora de escribir, la manera de contar y las historias que cuenta no las tiene nadie. Ravonne es un animador infantil en decadencia luego de descubrirse que disfrutaba violando a sus jóvenes televidentes: varios años después, dueño de una rotisería, su ex-mujer estrella de telenovelas, sus empleados y un submundo de personajes paratelevisivos y subsociales arman una barahúnta de aquellas. Indefinible, incomparable (en el sentido objetivo: difícil de compara con nada de lo que se está escribiendo ahora, sobre todo porque mezcla temas trash con una narración de primera) y perfectamente ejecutado. Dirían los ingleses, a great read. Como con la mayoría de las editoriales independientes, para conseguir el libro hay que ir a las tres de la mañana a un kiosco de diarios de la zona de Bernal, o a alguna librería de Palermo que de afuera parece una galletitería que vende pañuelos, pero vale la pena tomarse el trabajo.

Ahora, estoy por la mitad de otra novela muy distinta, pero sublime en lo suyo también: American Gods. Neil Gaiman es uno de esos que se dan una vez cada tanto, capaz de romper todos los prejuicios con joyas como las Historias (con mayúsculas vendría a ser como lo opuesto a "historietas"...) Sandman y después a cagarse de risa de todo con Good Omens (con Terry Pratchett, otro autor que si hubiera nacido en la Argentina se le reirían en la cara pero que tuvo la suerte de vivir en tierras de lectores menos pacatos donde las novelas de Discworld son bien recibidas) o a romperla completamente con sus cuentos y novelas de hadas perversas y mundos paralelos alucinantes (Stardust, Neverwhere, Smoke and Mirrors).

American Gods tiene una premisa genial: qué pasó con todos los dioses y espíritus que trajeron al continente americano todos los inmigrantes, ahora que nadie se acuerda de ellos, y quién vendría a tomar ese lugar en la actualidad. En el medio, la novela recorre el submundo estadounidense no hollywooodense. O sea, una mezcla de la "gran novela americana" con el fantasy con la épica clásica, sólo que los dioses ahora son viejos pobres decadentes con muchos recuerdos de tiempos mejores. Está escrito, valga la redundancia, como los dioses.

O sea: la estoy pasando bomba.

5 comentarios:

Entretanto dijo...

Toledo, siempre das ganas de leer más y más. Conocés algún lugar donde vendan tiempo. Pero mucho, porque no soy un gran administrador.

ÓL dijo...

Ah, Jonathan Strange... Si algún día tuvieran la decencia de mandar un ejemplar a la libreria de este pueblo.
Recomiendo, aunque estoy seguro de que ya la leíste, La piel fría de Albert Sanchez, en la misma deliciosa línea.

Fernando dijo...

Hola Pablo:

Justo a la caza de datos sobre Strange y Norrell caigo en tu página y lo primero es felicitarte, no solo por el blog sino también por tus logros literarios.
Acabo de terminar de leer este libro por segunda vez y lo he disfrutado un poco más que la primera.
Leí por alguna parte que ya le han echado el ojo para hacer el film (temblad, amantes de la lectura). Si esto ocurre, no se me ocurre mejor actor que Adrien Brody para Strange y Antonhy Hopkins puesto a dieta para Norrell. Ojalá.
Un saludo gigante y que sigan los éxitos.

Fernando

PD: Tenemos una amiga en común: Silvana Fucito. Ahora recuerdo que he tenido el gusto de conocerte alguna vez en un cumpleaños de ella, en casa de sus padres, allá en un balcón de la calle Cabildo.

Pablo Toledo dijo...

Entretanto: no conozco, pero mi experiencia indica que mientras más se tiene más se necesita, así que más que un negocio necesitamos un grupo de Tiempólicos Anónimos

ól: No la leí, pero está agregada a la lista "por leer"

Fernando: bienvenido al pago, y cualquier amigo de Silvana tiene crédito en esta barra. La pregunta del millón para mí no estanto el casting de Norrell/Strange (para Strange no creo en la languidez de Brody, aunque no se me ocurren alternativas), sinop quiénes hacen de los faeries, sobre todo del Gent
leman with the Thistledown Hair. Ahí es donde se ven los pingos.

Anónimo dijo...

Y yo mirá cómo me vengo a enterar que tenés un blog! Me googleo a mí misma para buscar la fecha de un seminario que dí y no me acuerdo, y salto en una página que no conozco en donde soy una amiga en común que da crédito en barras! Estoy que no puedo parar de reirme!!!!

A ver cuando vienen a conocer nuestro nuevo hogar y los gatitos de Theo. Boris y Nena ya tienen casi 3 meses y están divinos.

Besos mil
Sil

PS: feliz cumple muy atrasado!