9.10.06

Don't need a weatherman to know which way the wind blows

La frase del título no podía ser más que de Bob Dylan en Subterranean Homesick Blues, un tema de triple mérito: todas sus frases son aforismos beat ("Don't wear sandals if you can't afford the scandal", "the world's gone wrong 'cause the vandals took the handles"... insuperable), es de lejos el mejor de los talking blues de los primeros discos dylanescos y tiene el videoclip más cool -e imitado- de la historia hecho antes de que existiera el videoclip (Bob en un callejón tirando cartelitos con la letra... simple, efectivo, maravilloso).

Una traducción bastante libre sería "No hace falta Confessore para saber si afuera llueve", o en versión más telúrica "apagá la radio y andá a la esquina a ver si llueve". Aplicación literaria del día: estoy podrido de una pregunta y de dos de sus respuestas. La pregunta es "¿cómo hacer literatura hoy?", y las dos respuestas que me hartan son a) autobiográficamente, y b) escribiendo sobre literatura.

Para empezar, la respuesta es una y es simple: "como se te canten las pelotas". Los que se hacen la pregunta en realidad quieren vender su versión de la respuesta, de ser posible con unas cuantas esdrújulas en el medio para sonar como que pasó por la facultad y sacó licencia de leer.

Con la respuesta a, si bien es cierto que hay un elemento de experiencia en cada cosa que uno hace y también que se ha hecho gran literatura basada en la experiencia, no se puede esconder que muchas de las bostas más grandes en las que se ha desperdiciado pasta de celulosa se arruinaron en el momento en que se convirtieron en diarios íntimos o odas al autor. Es muy halagador para el que escribe considerarse como el centro del universo, pero los lectores suelen quedar afuera del chiste. Y, además, eso le da un buen libro a cada persona a menos que nos dediquemos a ser Indiana Jones literarios...

Y la literatura sobre literatura, bueno, como novedad es más vieja que el mundo. En teatro, ya lo hacían los griegos, lo perfeccionaron los romanos y dio cátedra Shakespeare (la escena de los actores de Hamlet, por caso). La literatura medieval está llena de ejemplos, el Quijote es eso entre otras cosas, Northanger Abbey de Jane Austen es una obra maestra olvidada del género, ni hablar del Tristram Shandy de Laurence Sterne. Y para seguir, es más aburrida y ombligocéntrica que lo otro: propongo que no hay nada de lo que se pueda escribir, entonces escribo sobre el hecho de escribir, y escribo sobre escribir sobre la escritura, y así hasta que los lectores empiecen a leer a Deleuze en jardín de infantes o se queden dormidos, lo que pase primero. Además, es plantear que lo que interesa a los lectores es la literatura: cierto que para los que escriben, e incluso para los que leen, la literatura es importante e interesante, pero de ahí a hacerla el eje, y plantear que es el único eje posible o el mejor de los ejes posibles, hay 500 kilómetros de ripio.

O sea, basta de recetas, basta de soluciones únicas, basta de jurados estilo "Escribiendo por un sueño", basta de escribir como si las facultades de Letras importaran, basta de hacerse los modernos o pelearse por hacerse más moderno que el de al lado o de pelearse por ver quién pone las reglas para la modernidad. O háganlo, si tienen ganas, pero no en público que queda feo, da vergüenza ajena, no tiene sentido y (para peor) nunca falta el ganso que les cree.

3 comentarios:

Carlos dijo...

Amén.

Agregaría un par de notas al pie musicales, a vuestro post.

Primero, sobre Dylan. Aunque parezca increíble, vi por primera vez en mi vida el "video" de Subterranean Homesick Blues hace unas semanas, en pleno siglo XXI, y como excusa de un "Then And Now" de VH1. Me dejó sin habla, literalmente. Pensar que pasaron más de 40 años desde que el tío Bob pasaba los cartelitos en ese callejón de mala muerte, y que te impacte de esa manera (por lo imitado, por lo efectivo, por lo *GROSSO*), no sé, no tiene precio, como los anuncios de Mastercard.

Otra cosa.

Con respecto a la literatura sobre literatura, me hizo acordar eso de la "música para músicos" que -teóricamente- hacía el absolutamente inigualable Frank Zappa. Sí, era música difícil, a veces, y peor aún -¡horror!- te meás de risa con las letras. Ejemplo: "Keep it greasy // so it'll go down easy" (te imaginás de qué habla), está cantada sobre un imposible groove en 19/8. Por no decir nada de la suite "King Kong", o "Sinister Footwear", "Andy's Enormous Mouth", etc.

Gracias por el espacio, y nos vemos! Eaeaeaepp!

tino dijo...

a propósito del clip de dylan, el que sale atrás en un par de tomas no es el tio ginsberg charlando?

Pablo Toledo dijo...

Bob la rompe, no hay otra. Confirmado en Internet, además: el del fondo es Allen Ginsberg.
La música para músicos es otro mito... en realidad, algunos músicos prefieren a músicos virtuosos de esos del solo de 4 horas en modo locrio sobre la cuarta suspendida con semifusas a tempo 220, pero eso es una cuestión técnica más que otra cosa y entra en la categoría "a ver quién la tiene más grande". Los supuestos "músicos para músicos"(estilo Thelonious Monk, Zappa, Mahavishnu, Piazolla, etc.) son tipos que no hacen 4/4 I-IV-V-I A-A-B-A 3:30 minutos, o que necesitan de un oído atento y una cabeza abierta (Zappa, supra tutto). Es como los que agarran una novela y se asustan porque tiene párrafos de 3 páginas y palabras esdrújulas, y no se dan cuenta de que Saertambién se cagaba de risa.